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Hace exactamente cincuenta y cinco años, Don Jacinto
Mendoza tomó la decisión de comenzar una empresa que le
permitiera cumplir su deseo , que con su característica de
humildad, pudiera servir a Dios y al prójimo en el momento
de la vida cuando se hacen muy necesarios una mano y un
corazón amigo. Así nació su empresa de sepelios que ha
podido llegar hasta hoy con el mismo sentimiento y por eso
sus sucesores agradecemos a Dios y a cuantos han estado a
nuestro lado, por haber podido mantener aquel anhelo.
Confiamos que, por muchos años más, cuando el dolor llegue
a cualquier hogar, pueda encontrar en nosotros a quien,
antes que nada, quiera hacerle sentir que el Señor de la
vida Eterna está siempre con nosotros. Por eso seguiremos
tras los pasos de el que prometió en su última noche con
los suyos:”Porque yo vivo, vosotros también viviréis”
(Juan 14,19)
Rodolfo Di FRANCIA
Titular
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